La flecha litoral de Huelva, con sus formaciones de arenas eólicas y marismas fluvio-marinas que se extienden sobre más de 2000 hectáreas de la ría del Odiel, esconde bajo su superficie una complejidad que no se ve a simple vista. La intercalación de niveles limo-arcillosos con lentejones de agua salobre hace que cualquier proyecto de excavación o cimentación requiera algo más que un simple reconocimiento visual. Aquí es donde el sondeo vertical eléctrico (SEV) se convierte en una herramienta clave. A diferencia de los métodos mecánicos, esta técnica de resistividad eléctrica nos permite mapear en profundidad los cambios de litología sin alterar el terreno, identificando la interfaz entre las arenas dunares superficiales y el sustrato margoso que caracteriza buena parte del subsuelo onubense. Para obra en zonas con rellenos antrópicos sobre marisma, la combinación con un ensayo CPT nos da el perfil continuo de resistencia que el SEV insinúa con los cambios de resistividad aparente.
Un perfil SEV mal calibrado en zona de marisma puede confundir un lentejón de agua salobre con un estrato arcilloso competente, y ese error cuesta excavaciones.
