En Huelva, el control de la compactación en rellenos y terraplenes es un punto crítico que a menudo se subestima. La presencia de arenas finas eólicas y los limos de la marisma en zonas como Palos o la capital exigen una verificación meticulosa; hemos visto cómo una compactación mal ejecutada en suelos con algo de salinidad residual puede generar asientos diferenciales en pocos meses. Por eso, el ensayo de densidad de campo (cono de arena) sigue siendo el método directo más fiable para determinar la densidad seca in situ y compararla contra la referencia del ensayo Proctor. Nuestro equipo lo ejecuta con rigurosidad, entendiendo que cada capa de 30 cm mal compactada es un riesgo latente para la futura solera o pavimento. La precisión aquí no es negociable, especialmente cuando se trabaja a escasos kilómetros de la costa.
En control de compactación, el cono de arena sigue siendo el patrón indiscutible: mide lo que realmente hay en el terreno, sin estimaciones indirectas.
