Huelva tiene una particularidad que pocos mencionan fuera del sector: sus suelos pasan de ser arenas sueltas junto a la costa a arcillas expansivas conforme te alejas hacia el interior, y eso cambia todo en obra. La compactación no se puede dejar al ojo del operador de rodillo. En nuestro laboratorio, cuando recibimos muestras del sector de la avenida de Andalucía o de zonas cercanas al puerto, lo primero que evaluamos es la energía de compactación adecuada. Un ensayo Proctor no es un trámite; es la diferencia entre un relleno que asienta a los dos años y una plataforma estable que aguanta el tráfico pesado del Polo Químico sin deformarse. A menudo complementamos esta caracterización con una granulometría por tamizado para entender la curva del material antes de fijar la humedad objetivo, sobre todo cuando aparecen mezclas de zahorras con finos limosos tan típicas de la provincia.
Una curva Proctor bien definida evita sobrecompactar un suelo que ya dio su densidad máxima, ahorrando combustible y desgaste de maquinaria en obra.
