La ampliación del Hospital Juan Ramón Jiménez exigió un análisis muy distinto al de una nave en el Polígono Tartessos. En Huelva, la microzonificación sísmica no es un formalismo administrativo: la diferencia entre el terreno aluvial junto a la ría, las arenas consolidadas del cabezo del Conquero o los rellenos antrópicos en la zona portuaria cambia por completo la aceleración que recibe una estructura. El equipo técnico desplaza el equipo de adquisición sísmica pasiva y activa a cada parcela para medir la velocidad de ondas de corte en los primeros 30 metros. A partir de esos perfiles, se clasifica el suelo según el Eurocódigo 8 (EN 1998-1:2004) y la NCSE-02, determinando el espectro de respuesta específico de la ubicación. En proyectos con estratigrafías complejas, se complementa la campaña con un ensayo CPT que aporta la resistencia a la penetración sin alterar la muestra, correlacionando los valores de punta con la rigidez del terreno para afinar el modelo geotécnico.
La Vs30 en Huelva puede variar de 180 m/s en marismas a más de 400 m/s en cabezos: esa diferencia define el espectro de diseño de la estructura.
