El subsuelo de Huelva esconde la historia sedimentaria del estuario del Odiel y el Tinto. En la capital onubense, a solo 37.25 grados de latitud, las campañas geotécnicas tropiezan con frecuencia con arenas finas de playa, limos y rellenos antrópicos que complican cualquier cimentación. Por eso, cuando el equipo técnico necesita datos fiables sobre la compacidad de estos materiales, recurre al ensayo CPT para perfiles continuos o al SPT cuando la norma exige muestras alteradas y valores N en el mismo golpeo. En Huelva, un SPT bien ejecutado aporta información directa sobre la resistencia a la penetración de esos estratos que tanto condicionan el diseño de estructuras portuarias, naves logísticas o bloques de viviendas cerca del casco histórico. La cercanía del nivel freático, a menudo a menos de dos metros de profundidad, obliga a extremar el control durante la perforación para no distorsionar el valor N, y ahí la experiencia marca la diferencia.
En los suelos de marisma onubense, un solo metro de diferencia en la cota de ensayo puede cambiar el valor N de 8 a 35 y alterar por completo la solución de cimentación.
