La llanura aluvial del Guadalquivir y las formaciones detríticas que caracterizan el subsuelo de Huelva imponen retos hidrogeológicos que no se resuelven con estimaciones de gabinete. La interacción entre el nivel freático somero —a menudo a menos de tres metros de profundidad en los sectores próximos a las marismas— y los limos arenosos del Mioceno exige determinar la permeabilidad en campo con métodos directos. Por eso recurrimos a los ensayos Lefranc y Lugeon cuando un proyecto de cimentación profunda, una excavación entre pantallas o un talud en la zona de La Raya requieren valores de conductividad hidráulica confiables y no extrapolaciones de laboratorio. La norma ASTM D6391 regula la ejecución del ensayo Lefranc en suelos, mientras que el procedimiento Lugeon se rige por las directrices del ISRM para macizos rocosos fracturados. A lo largo de esta página explicamos cómo aplicamos estos métodos en el contexto geotécnico onubense y por qué la variabilidad espacial del terreno hace imprescindible este tipo de campaña in situ. En proyectos donde además se necesita el perfil de resistencia del subsuelo, complementamos la campaña con un ensayo CPT que permite correlacionar la estratigrafía con los horizontes permeables detectados.
Un valor de Lugeon por encima de 25 en el contacto margas-calizas puede cambiar por completo el diseño de la pantalla de impermeabilización.
