La retroexcavadora posiciona el cazo sobre la línea de corte y empieza a abrir el terreno en Huelva. Lo primero que aparece casi siempre es esa capa de arcillas rojizas mezcladas con cantos rodados, tan característica de las terrazas del Tinto y el Odiel. Luego, según la zona, pueden salir limos arenosos o incluso el nivel freático si la parcela está cerca de la marisma. La calicata exploratoria nos permite ver todo eso de verdad, sin interpretaciones indirectas. Aquí en el equipo bajamos al pozo —con las medidas de seguridad correspondientes— para describir el perfil in situ, tomar muestras inalteradas y hacer ensayos de bolsillo que ya nos dan una idea de la competencia del suelo. A veces complementamos esta inspección visual con un ensayo CPT cuando necesitamos un perfil continuo de resistencia en zonas de acceso complicado.
Ver el suelo directamente en una calicata onubense te evita sorpresas con rellenos ocultos que un sondeo puntual puede pasar por alto.
