La aplicación de la Norma de Construcción Sismorresistente NCSE-02 obliga a clasificar el terreno en categorías sísmicas precisas, y en Huelva esa exigencia se vuelve particularmente relevante debido a la heterogeneidad del subsuelo. La ciudad, asentada sobre la margen izquierda de la ría del Odiel y con una altitud media de apenas 54 metros, alterna formaciones aluviales recientes con mantos de arenas y limos que pueden amplificar de forma notable el movimiento sísmico. Para obtener el parámetro VS30 —la velocidad media de ondas de corte en los primeros 30 metros— recurrimos al ensayo MASW (Multichannel Analysis of Surface Waves), una técnica no invasiva que permite mapear la rigidez del terreno sin necesidad de perforaciones profundas. En nuestra experiencia, la combinación de un perfil MASW bien ejecutado con un ensayo CPT en los puntos críticos aporta una resolución estratigráfica que difícilmente se consigue con métodos convencionales en los suelos blandos de la marisma onubense.
En los suelos de estuario de Huelva, la velocidad de ondas de corte puede caer por debajo de 200 m/s en los primeros metros, condicionando directamente la categoría sísmica del emplazamiento.
